Dedo del pie en garra o en martillo – La solución

El dedo del pie en garra es una deformidad muy común en la que los dedos del pie se doblan en forma de garra (recuerdan la garra de un animal). Pueden generar molestias para calzarse, dolor del pie al llevar calzado estrecho o muy apretado, se clavan y con el tiempo es frecuente desarrollar callos dolorosos en el dorso del dedo.

¿Es lo mismo dedo en garra que dedo en martillo?

Aunque el dedo en garra y el dedo en martillo presentan numerosas similitudes, son afecciones diferentes. Los dedos en garra presentan una deformidad de las articulaciones media y final de los dedos. Se encontrarán doblados y curvados hacia abajo.

Por el contrario, en el dedo en martillo se encuentra únicamente afectada la articulación media del dedo o interfalángica proximal. Si observamos esta articulación, se encontrará flexionada. Los dedos que se ven afectados con mayor frecuencia son el segundo y tercer dedo del pie.

Dedo en garra o dedo en martillo

Síntomas más habituales del dedo en garra:

  • Molestias en el dorso de los dedos por el roce continuo con el calzado.
  • Durezas o callos en el dorso de los dedos de los pies.
  • Disminución de la movilidad de los dedos.
  • Metatarsalgia (dolor de los huesos metatarsianos).
  • Frecuentemente se asocian a otras deformidades como el juanete o hallux valgus.

¿Porqué se produce el dedo en garra o en martillo? ¿Cuál es la causa?

Existen numerosas causas que se relacionan con la aparición de estas deformidades de los dedos del pie.

El dedo del pie en garra, en mazo o en martillo, se asocia frecuentemente con:

  • Desequilibrio de la musculatura intrínseca del pie.
  • Uso de calzado estrecho, con tacón y/o acabado en punta (influye la presencia de un segundo dedo largo).
  • Lesión de los tendones extensores de los dedos.
  • Alteraciones metatarsales.
  • Artritis reumatoide y psoriásica.
  • Predisposición familiar (factores hereditarios).

Cómo se puede evitar la aparición de un dedo en garra

A continuación detallamos una serie de recomendaciones para personas que tengan un dedo del pie en garra, en martillo o cualquier otra deformidad relacionada:

Es importante seleccionar cuidadosamente el calzado. Se aconseja utilizar zapatos amplios, blandos y evitar el uso de tacones altos.

Se puede emplear también plantillas con soporte para el dedo en garra que amortiguen la pisada, almohadillas interdigitales u ortesis de silicona para el dedo en garra que ayuden a disminuir la presión entre los dedos.

¿Existen remedios caseros para el dedo en garra?

Si entendemos remedios caseros para los dedos en garra como aquel tratamiento no quirúrgico, disponemos de varias alternativas.

El uso de calzado ancho puede ayudar a aliviar el dolor del dorso de los dedos y en algunos casos ayuda a enlentecer la progresión de la deformidad. El calzado idealmente deberá ser de un número mayor al habitual; que permita tener un espacio un centímetro más largo que el dedo más largo del pie.

Los ejercicios y masajes para los dedos en garra en sus fases iniciales (dedo flexible) pueden retrasar la aparición de una deformidad rígida en flexión.

Cirugía del dedo en garra. ¿En qué consiste la operación?

El tipo de operación de los dedos en garra dependerá de la gravedad de la deformidad. En fases iniciales en las que el dedo todavía es flexible, es decir, en aquellos casos en que podemos corregir la deformidad estirando el dedo, se puede optar por realizar un procedimiento exclusivo sobre las partes blandas y tendones del pie.

Operación del dedo en garra y martillo del pie

Si la deformidad ha progresado y no se puede corregir mediante estiramientos pasivos, hablamos de un dedo en garra rígido. En casos dolorosos y con callosidades prominentes, está indicado la resección del segmento de hueso rígido y su fusión en una posición permanente.

Una cirugía que se puede realizar mediante cirugía percutánea del pie o a través de cirugía abierta.

¿Se tiene que colocar una aguja u otro implante en el hueso?

Para realizar esta corrección, tu traumatólogo puede que fije de manera temporal el hueso mediante una aguja de Kirschner, que se deja sobresaliendo fuera del dedo hasta retirarse completamente. Otra alternativa es realizar una artrodesis (fijación ósea) mediante prótesis intramedulares permanentes.

En caso que la deformidad de los dedos coexista con un juanete o hallux valgus, se puede plantear la corrección en un mismo acto quirúrgico.


Bibliografía:

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