Tengo un encondroma – ¿Es grave? ¿Cuál es el tratamiento?

Un encondroma es un tumor óseo benigno que se localiza en el interior de los huesos. Se origina con la formación de células de cartílago dentro del hueso. Habitualmente se diagnostican de forma causal, fruto de realizar una radiografía tras una lesión articular de carácter traumático. Con frecuencia este tumor no tiene relación con la causa de dolor, es por ello que se habla de un hallazgo incidental.

Un ejemplo práctico: Durante un partido de fútbol y tras chocar con un jugador del equipo contrario notas un dolor súbito en la rodilla derecha. Tras el traumatismo, los servicios médicos te solicitan una radiografía de rodilla para descartar una lesión ósea o fractura. Mediante esta prueba de imagen se descarta cualquier lesión aguda, pero se reconoce un encondroma en el fémur. Un tumor que no se hubiera diagnosticado de no haber sufrido el traumatismo en el campo de fútbol. A esto es lo que se le denomina un hallazgo incidental.

¿Un encondroma puede malignizarse?:

Es muy poco habitual que un encondroma se transforme en un condrosarcoma (tumor maligno). Esa transformación se observa con más frecuencia en la encondromatosis múltiple (como la enfermedad de Ollier o el Síndrome de Maffucci) que en aquellas lesiones de carácter solitario.

Por precaución, cuando se sospecha de un encondroma de la mano, deben descartarse afecciones menos comunes, como los síndromes de encondromatosis múltiple y otras lesiones y malignas.

¿Por qué aparecen los encondromas?

No se conoce la causa exacta por la que aparecen los encondromas. Se cree su aparición es debida al sobre-crecimiento excesivo del cartílago que recubre los extremos de los huesos.

encondroma tumor

Localización más frecuente de los encondromas:

Los huesos más frecuentemente afectados por este tumor benigno son los huesos de las manos y los pies. También puede afectar a otros huesos como el fémur (hueso largo del muslo), el húmero (hueso de la parte superior del brazo), la tibia (uno de los dos huesos de la parte inferior de la pierna) o las costillas.

Dentro de los tumores de la mano, los encondromas son el tipo de tumor más común. Aunque puede afectar a cualquier persona sin importar la edad, es más frecuente entre los 10 y los 20 años de vida. Su incidencia es igual entre hombres y mujeres.

¿Cuáles son los síntomas de un encondroma?

Habitualmente el encondroma no da ningún síntoma. La mayoría de las veces, ni siquiera sabrás que lo tienes. Los encondromas suelen detectarse de forma accidental cuando se hacen radiografías por una lesión no relacionada.

Pese a ser asintomáticos, los encondromas pueden manifestarse como:

  • Fractura ósea (especialmente en caso de tener un encondroma en el fémur).
  • Bultos subcutáneos.
  • Deformidad de los dedos (en encondromas ubicados en las falanges del pie y de las manos).
  • Dolor difuso de las articulaciones próximas a la tumoración.

¿Cuál es el tratamiento de un encondroma?

Si no hay signos de debilitamiento óseo ni de crecimiento del tumor, se recomienda exclusivamente observar su evolución de forma estrecha. Para ello puede ser necesario su seguimiento con radiografías periódicas.

¿Es necesario quitar el encondroma mediante cirugía?

¿Cómo se cura un encondroma? El tratamiento conservador con revisiones periódicas es de elección en lesiones pequeñas, localizadas y asintomáticas. De esta manera, su resección o eliminación con cirugía no es necesaria a menos que presentes dolor que interfiera con tu vida diaria o múltiples encondromas (que podrían malignizarse).

En aquellas personas que es necesario someterlas a cirugía, el tratamiento habitual implica el curetaje de la lesión (eliminación del tejido tumoral) y el relleno de la cavidad mediante un sustitutivo. La mayoría de los pacientes vuelven a sus actividades cotidianas de forma total después de la cirugía.

¿Puede volver a salir un encondroma?

Una vez eliminados mediante cirugía, los encondromas solitarios no suelen volver a aparecer. El riesgo de reaparición es mayor en aquellos encondromas localizados en el húmero, el fémur o la tibia y en personas con encondromatosis múltiples.

En la bibliografía médica reciente, los doctores Gaulke y Supplena informaron de una tasa de recurrencia del 14% en un seguimiento a largo plazo (media de nueve años) de 21 pacientes. Las tres recurrencias reportadas se descubrieron más de 10 años después de la operación.


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